Estimados seguidores
Quisiera comenzar diciendo que, esta entradilla, toma más sentido que nunca. Aún cuando creía que sólo unos pocos "meles" tenían intención de seguir mis aventuras por este medio, resulta que algún que otro ávido lector está por ahí escondido en las sombras. Así que seguiré escribiendo con el mismo tesón y divertimento que al comienzo, en el ánimo de que, dentro de poco, la lista de seguidores (esas opciones que hay en la parte inferior derecha) crezca considerablemente y me sienta terriblemente orgulloso por la cantidad de simpatizantes (ya vamos por 5).
Y ahora, relatemos un poco sobre lo acontecido en el grandioso, fastuoso, increible, impredecible e imperecedero evento al que tuvimos oportunidad de asistir hace pocas fechas (bueno, el 3 de octubre para ser más precisos).
Antes, quizá fuera pertinente el mencionar que, el hecho principal que nos ha traído, por unos cuantos días, a tierras españolas fue el evento en que Juan (por fin!) conseguía (no sin mucho esfuerzo) llevar al altar a Raquel.
Bien, hechas las presentaciones, hemos de relatar brevemente lo acontecido en este momento de unión "por lo militar" de ambos personajillos. Ciertamente he de reconocer que la ceremonia en sí se ha difuminado en mi mente, como neblina mañanera. Por más ingentes esfuerzos que hago, sólo consigo recordar algún que otro momento del comienzo... Como si el resto del tiempo hubiera sido eliminado de mi mente, por quien sabe qué oscuro conjuro mágico. No seré yo quien niege la circustancia emotiva que rodea este tipo de actos, y más cuando parece ser que la saliva se le atraganta a nuestro "altote" amigo, justo en el momento de pronunciar esas típicas palabras de "yo, Juan, me entrego a tí, Raquel, para.....blablabla". Pero por más pastillas para recobrar la memoria que he tomado, de esas que venden con nocturnidad (y en ocasiones con alevosía) en el "Teletienda", no logro recordar absolutamente nada.
Pero quizá, si hago un verdadero acto constricción, he de reconocer que sólo hay un culpable de mi falta de memoria... y más que un alguien es un algo... un componente etílico, de ligero y refrescante sabor, que refresca el gaznate de los asistentes a bodorrios mientras el cura de turno suelta su sermón ceremonial: una cervecita.
Y sí, debo ser honrado conmigo mismo y reconocer que echarse una cervecita con los amigos (gracias Lucía y Ernesto) mientras el curilla reparte consejos (y a veces conejos), viene mejor para el espíritu. Siento de veras no haber asistido al acto en sí, pero al final, lo verdaderamente importante, es asistir con felicidad y devoción a la celebración posterior, no?
En fin, no demasiado más contaré a este respecto. Y con mi mira puesta en alegrar el ojo ajeno, va allá la primera de las imágenes:
" Pero qué guapos que están los jodíos estos...", fue uno de los comentarios más escuchados durante toda la noche. He de reconocer que, sobre todo Raquel sí. Digo esto sin desmerecer para nada a mi amada Lucita y la mini-antena-parabólica que se instaló en la azotea, para estar siempre conectada con México. Como muchos de ustedes podrán disfrutar, en las imágenes que se acompañan a continuación, el tocado en cuestión fue uno de los objetos que mayor diversión proporcionó a parte del grupo de compañeros hachepesianos (de hp) y acompañantes.Por cierto, me permito el momentito de inspiración para preguntarme porqué demonios había 2 grupos (o más... la oscuridad del recinto me impedía verlo con precisión) de compañeros laborales de los novios??? Y queda fuera de lugar excusas como "serían grupos de compañeros de ella y de él...", ni similares, pues ambos comparten colegas de trabajo. Quien sabe, quizá sea el hecho de que tiempos pasados fueron un poco mejores que los actuales, o que antes éramos menos, o diferentes, o que nos apetecía pasar más tiempo juntos a casi todos...
En fin! que este pequeño comentario no empañe lo que fue un fiestorro en toda regla, en el cual hubo diversión a raudales, raudales de diversión, algo de alcohol, alcohol sin piedad, tonterías sin par y un desmedido ánimo de celebrar a esta pareja tan querida (e incluso adorada) por todos.
Y sólo para terminar, por hoy, dejar el enlace donde podrán disfrutar de algunas imágenes merecedoras de quedar impresas, por siempre, en nuestro recuerdo: AQUI. Nada más por ahora, amigos. McKarra