Pero basta de lamentar instantes pasados. Este 2.010 se espera como un año lleno de expectativas: la boda, casa nueva, nuevos negocios, cambios "radicales" de look... Quizá a algunos les sorprenda el McKarra que encontrarán a final de año, pero estoy seguro de que este tipejo "nuevo" cambiará para mejor.
Y para despedir el año, los últimos instantes, antes de que el último sol de 2.009 se marchara, los pasamos sobre la arena de la playa, en contacto con el mar que, estoy seguro, nos traerá felicidad, éxito y a muchos amigos. Desde aquí queremos enviar esta imagen al mundo, a nuestro mundo, como símbolo de esperanza y felicidad para todos:
Sí, convencido estoy de que este será un gran año. Y sólo espero que ese cielo que se aprecia al fondo nos traiga a todos (familia, amigos, nosotros mismos) todos esos deseos que tanto anhelamos.
Por lo pronto, sólo puedo añadir alguna imagen más de esas que nos hará tener un gran recuerdo en el alma y algo que presumir ante las amistades, jejeje:
Ah!, por cierto, tratando de contar cómo nos está yendo, por estos lares acapulqueños, contar que tuvimos el "enorme" e "indescriptible" "honor" de asistir a la fiesta de fin de año que un grupo de adinerados judíos (y no va de coña) montaron en un complejo de lujo en Acapulco. Como fue que caímos allí, entre tanto feo (y fea) con el dinero por castigo divino? La verdad es que la respuesta es sencilla y compleja al mismo tiempo: fuimos invitados por los Hoth (tíos de Lucy por parte materna), los cuales, pese a lo alemán de su apellido, conviven en este mismo complejo de apartamentos de lujo con los judíos...
Lo cierto es que no fue el mejor fin de año que he pasado en mi vida: cena pobre, mucho feo alrededor, mucha más fea que cree que ha sido parida por Zeus, música repetitiva (hasta 4 veces conté como el DJ repitió la misma canción en espacio de 3 horas) y un calor espantoso motivado por la falta de previsión que supuso el no poner unos malditos ventiladores. En fin, al menos el grupo que formábamos sí agregó algo de belleza, simpatía y buen rollo al evento:
Con lo cual, queridos amigos, sólo queda despedirse de este post de hoy enviando los mejores deseos para este año que comienza. Ah! una cosa más, nos hemos comprado un yate... sí, sí, en un arrebato de insolencia financiera hemos decidido tirar la casa por la ventana y que ésta caiga sobre un yate de 75 pies de eslora, de esos a los que todo el mundo quiere ser invitado, jejeje. Que no lo creen? Pues miren las fotos de mi querida Lucy posando en su interior el día que nos lo entregaron:
Bueno, queridos y adorados seguidores. Nada más que contar por el momento... o sí, pero creo que me he cansado un poco de describir mis vacaciones navideño-playeras, así que aprovecharé otro momento para seguir contando otro tipo de aventuras que por aquí acontecen.
Un abrazo para todos.
McKarra