miércoles, 24 de febrero de 2010

Don't stop me now...

Hay cosas que nunca deben olvidarse. Y no sé porqué razón, pero hoy estoy un poco nostálgico, musicalmente hablando, a la vez que... con la necesida de gritar, como hacía el viejo Freddie, Don't Stop Me Now:

martes, 23 de febrero de 2010

He dejado de fumar

Je! pues sí... así de simple y directo. Después de casi 2 semanas, tras el tratamiento, creo que puedo considerarme un No fumador. Y creo que resulta extraño, pues no me siento todo lo orgulloso que debería... como si este trance lo estuviera atravesando debido a lo conveniente que es para mi salud el dejarlo, en lugar de estar plenamente convencido de todo el conjunto de beneficios que, a la larga, notaré cada vez más.
O no sé si en realidad se trata del luto que siento por el cigarrillo, pues reconozco que, si no fuera malo para la salud, tal vez, después de el sexo, sería el mejor vicio de todos.
Pero bueno, no he venido aquí a llorar la falta de una barrita humeante de esas que llevarse a la boca, si no a celebrar la victoria sobre ese vicio inútil que me tenía atado durante tantos años.
Todo ha sido gracias a un programa, para dejar de fumar, de curioso nombre: Deja de Fumar Fumando... :-) Tal cual! Y efectivamente es así, durante una semana, en sesiones de aproximadamente 1 hora, fumas y fumas sin parar, mientras tienes unos electrodos conectados en la muñeca de la mano con la que fumas. El compromiso es sólo fumar durante esa sesión, nada más! El tener los electrodos conectados consigue que en tu cerebro se inhiba la parte que siente que fumar resulta placentero, con lo que, cada vez que fumas un cigarrillo, sientes los efectos que realmente tenías tantos años ocultos: mareos, mal sabor, sequedad de boca, palpitaciones, cambio brusco de la presión arterial, incluso vómitos...
Sí, eso es lo que realmente produce el tabaco en el cuerpo. Y ese maldito cerebro aprende a esconder esos efectos, a cambio de pensar que es un vicio realmente placentero y que... sorprendentemente... lo necesitas.
Recomiendo a todos aquellos amiguetes que me siguen que sufren sin cesar de este vicio, que se pongan a buscar programas similares, o el mismo, pues creo que realmente merece la pena dejarlo.
La mejor sensación de todas es que te sientes como un No fumador, es decir, como alguien que jamás fumó... como si nunca te apeteciera.... ahora, eso sí, me fumaba ahora mismo un cigarro tan grande como mi brazo!!! :-)
En fin, seguiremos aguantando. Hoy, por primera vez en muchos años, me ha apetecido jugar al futbol de jugador de campo y no de portero, como siempre.
McKarra

miércoles, 10 de febrero de 2010

Volviendo desde la oscuridad

Pues sí, damas y caballeros lectores (los cuales parecen haber crecido en las últimas fechas, pese a una ausencia sencillamente justificable), aquí estamos de vuelta, para contar más historietas de estas que suceden a diario durante mi vida como "mexicano" de pro.

Y parece que todo se ha tornado un poco más claro, un poco más accesible para las emociones, después de haber atravesado (lo reconozco) instantes en que uno jamás desea encontrarse, en que la salud se convierte en la primera de las necesidades, la más firme de las preocupaciones.
No voy a reconocer haber rezado a dios alguno, pues no conozco aún cuál es aquel que me escucha. Pero sí diré que busqué en mi interior todas las rendiciones religiosas que supe encontrar. Y es que la ocasión lo merecía; el temor era impactante y devoraba con ansiedad todas las esperanzas que trataban de albergarse en mi alma. Y es que, noticias que logran impresionar de esta forma estremecen tanto que las palabras se bloquean, los gestos se congelan y todo pasa a parecer una cruel ficción la cual quieres dejar tener que observar.
Estos días he aprendido mucho de tumores, benignos y malignos. Me he instruido sobre cómo no temerlos, sobre todo cuando se encuentran en una tierna edad. He investigado en ese oncológico tema del cual tendemos (quizá por tabú) a huir. Y creo que me siento a escribir estas palabras con un poco más de conocimiento y con un tanto más de sapiencia.
Pero, he de contar cómo, partiendo de una probabilidad del 95%, nos dan la inesperada noticia de la benignidad del indeseable componente de mama la alegría se puebla nuestros rostros por completo. Ilusionadas caras, que esperaban la noticia “trans-cirugía” de un tumor maligno pero, afortunadamente, extraído a tiempo, recibieron la congratulante confidencia médica de que no había ni una sola célula cancerosa.
Nada pudo emocionarnos más… pues por no esperada, además de por la mejor de las posibilidades, lo que se esperaba como un momento de tensión y esperanza se tornaba mágico, con un inimaginable y eterno futuro.
Hoy más que nunca me compadezco de todas aquellas personas que lloran la existencia de un mal tan fatídico a su alrededor, pues he pasado por ello, aunque fuera, al final, solo una falsa alarma.
Y solo tengo ganas de darle las gracias a todo aquello en lo que creo, a mi diferente forma de religión, a éste o aquel cielo, a todas las formas de credo posibles… pues hoy la felicidad por tener a mi mamá política más sana que nunca es una gran realidad.
Gracias!
McKarra.