Pues resulta que mi querido progenitor, don Polo, celebró su onomástica por tierras aztecas. Así que procedimos a celebrarle como corresponde a una persona de su gran categoría, en un lugar que se prestaba de forma fantástica para festejar tan señalado día: 10 de noviembre.
Disfrutamos de una deliciosa velada en el restaurante Winston Churchill de la capital mexicana.
Pero coño! un restaurante inglés? Realmente mereció la pena, por el propio lugar, por la comida (simplemente fantástica!!), la atención... y obviamente la compañía.
Como mis queridos seguidores podrán comprobar, la elegancia fue la nota característica entre los comensales y la felicidad (que destilaba en todas esas sonrisas) fue una constante.
Pero vamos, que me dejo ya de enrollar para comenzar a pasar las imágenes: AQUÍ.
Un abrazo para todos.
McKarra.


Que "penita" no hacer estado con vosotros
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