Tras toda esta tormenta, pasada entre reencuentros, eventos varios, viajes, sonrisas y alguna que otra lágrima, mi mente se ve obligada a volver a la realidad, la cruda y maravillosa realidad que vivo en mi actualidad. Bonito oxímoron que pasaré a explicar con la "brevedad" que me caracteriza.
Cruda pues la marcha de estos progenitores míos la hemos de reconocer como triste y llorosa: despedida entre lágrimas en el aeropuerto antes de que, de forma completamente desconocida por todas las partes, tuvieran que esperar 4 malditas horas a que el vuelo de regreso a Madrid partiera.
Y maravillosa pues estoy viviendo la vida que, desde hace tiempo, quería. Con la persona que quiero y disfrutando de momentos emocionantemente especiales.
Así que toca rehacer todos esos planes que tenía antes de la venida paterna. Apuntarme a algún club español (asturiano, castellano, o lo que se tercie) de los que hay por estos lares.
Por cierto, desde ayer he entrado por voluntad propia en el reino del Sr. Botín aquí en México. Sí sí, pues harto de la patanería reinante en Banamex (Banco Nacional de México), he decidido tomar la rienda del regreso a mi "querido" Santander. Y la diferencia ha sido realmente satisfactoria para mis carnes trémulas: "Pase Sr. Patiño", "Tome asiento, por favor", "Le podemos ofrecer algo de tomar, café? té? agua? refresco? a la morena del fondo?..."
Ardo en deseos de recibir mis tarjetas bancarias (crédito y débito) y desatar mi afán compulsivamente consumista. Jejeje... en qué gastaré mis primeros pesos con estas tarjetas? Un móvil nuevo? Un peluco? (no, que ese me lo va a comprar mi querida y adorada novia de regalo de compromiso, jejeje).
Qué más? Ah sí, vamos avanzando con el tema del bodorrio. Sé que algunos de vosotros aún no habéis recibido la invitación formal, pero prometo que pronto llegará. Estoy escribiendo las invitaciones, por e-mail, poco a poco, según voy teniendo tiempo durante el día. Así que paciencia, que vuesas mercedes serán invitadas de forma conveniente.
No me enrollo más. Este post será más bien corto, para poder dedicar tiempo a la literatura dedicada de las invitaciones.
Por cierto, para finalizar sólo añadir la foto de uno de los candidatos a ser quien ocupe mi muñeca derecha en los actos importantes (sí, lo sé, llevo el peluco en la derecha, jejeje).
Opiniones?
Quedo a la es espera de esos mensajes de aliento que tanto añoro.
Un abrazo para todos.
McKarra.



Madre mía eso si que es un señor reloj. Pero yo creo que me quedaría mejor en mi muñeca, jejejeje.
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