miércoles, 7 de julio de 2010

Yo soy español, español, español...

Vaya, vaya! Lo que son las cosas, verdad. Resulta muy curioso cómo se sienten los éxitos de tu país desde la distancia.Una España por la que hemos sufrido, por la que hemos dicho "otra vez será", a la que hemos excusado culpando a la mala suerte. Un país en el que el fútbol de selecciones pasaba a un tercer o cuarto plano, pues teníamos el corazón demasiado golpeado por una derrota tras otra. Y un país en el que, desde hace ya unos cuantos años, hemos asistido a un espectacular crecimiento en lo deportivo.
Y, obviamente, no resulta fruto de la casualidad, pues desde 2008 España está demostrando tener un nivel, en lo futbolístico, que pocos países pueden alcanzar. Pese a éste reciente y espectacular bagaje, tras ganar la Eurocopa, después la decepción en la copa confederaciones parecía que el ánimo no estaba lo suficientemente encendido. Éramos favoritos, sí, pero con un halo de pesimismo, de que algo malo nos iba a suceder en este camino sudafricano.
En cambio, todo visto con el prisma de la distancia, tomaba un color diferente: en México, por ejemplo, se daba a España como una de las claras favoritas a ganar el mundial. Incluso parecía que, alcanzar algo menos que la semifinal sería un fracaso.
Pero ya estamos aquí. Pase lo que pase en la final, hemos llegado. Y de qué forma! Ganamos con "sencillez" al combinado que se había logrado erigir como máximo favorito, arrebatándonos con su buen fútbol un derecho ganado a pulso durante la Euro.
Comentaba yo hace unas horas, en estos interminables ratos de esperar por nada en el hospital, que los éxitos deportivos, de tanto calado, de la patria de uno saben mucho mejor cuando te encuentras lejos de ella. Son horas en las que busco con avidez, a través de varias Webs, información, declaraciones, imágenes de cómo se celebra este triunfo por las calles españolas. Y, pese a no dejar de sorprenderme lo que veo, pues da la sensación de que ya estamos celebrando el título, una dulce añoranza se aloja en lo más profundo de mi corazón. No puedo evitar esa morriña de no estar ahí, de no saltar con todos, de no tomar cervezas con los amigos, comentando cada uno de los instantes del partido. Les aseguro que intentar hacer lo mismo, con estos mis queridos mexicanos, no me sabe igual. Al fin y al cabo no es su selección, no es su país el que consigue el triunfo. Y pese a las múltiples felicitaciones, siento que hay un velo de distancia normal y comprensible.
Y poco más por hoy. Se apagan las últimas luces del día, mientras mi cabeza se llena de imágenes del color de la resaca en España, quien apenas comienza a desperezarse, entre el buen sabor del triunfo y la boca pastosa por todas las cañitas que se engulleron para celebrarlo.
En cualquier caso, sigo los acontecimientos con el placer de saber que, muy pronto, volveré a pisar esas calles. Las calles de mi querida España, que tanto se echa de menos.
McKarra.

2 comentarios:

  1. Querido amigo,

    Pues si, la verdad es que ayer te eche mucho de menos. El celebrar que estamos en la final no es lo mismo cuando tu mejor amigo no esta cerca. Madrid fue una locura, no me extraña, no llegamos todos los días a una final del mundo, jejejeje.

    Ahora sólo nos queda ganar a Holanda, y la verdad es que le voy muy posible.

    PODEMOS!!!

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  2. La verdad es que el exito de la roja no es lo mismo cuando alguien a quien quieres no esta cerca de ti compartir tantas alegrias. Pero en nuestros corazones esta la alaegria de todos los españoles repartidos por el mundo, que como tu se sienten cada dia mas español, al igual que todos nosotros. En lo deportivo estoy de acuerdo contigo. Estamos en una linea ascendente que cada dia se refleja mas en todos los exitos que hemos conseguido y que si la suerte nos acompaña, asi como el juego exibido por la "roja" se vera culminado con el campeonato mundial. Algo que si he de ser sincero no habia ni soñado. Desde aqui y desde todos los rincones del planeta apoyaremos a nuestra "seleccion"
    Muchos besos

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